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Filipinas: Contexto

En las 41.936 aldeas (barangays) del país se vigila el desarrollo de los 33 indicadores de las necesidades básicas de las familias, especialmente las de las mujeres y la niñez. Ese clima favorable a la niñez y las mujeres se debe principalmente a las reformas políticas, la estabilidad política, el mayor grado de paz y orden que impera en el país, el crecimiento económico y la libertad de expresión. El Gobierno está al tanto de la recesión económica que afecta a la región y toma las medidas necesarias para reducir al mínimo posible el costo económico y social de ese proceso.
La cooperación entre el Gobierno de Filipinas y el UNICEF se concentra en una jerarquía integrada de actividades orientadas a lo que se puede hacer en los hogares, las comunidades y los servicios básicos de atención de la salud y remisión de casos, con el objetivo de que se satisfagan los derechos de la niñez y las mujeres en materia de salud y nutrición de manera eficaz, eficiente y sostenible. Esto requiere una mayor integración de las intervenciones de salud, nutrición e intersectoriales, el fortalecimiento de la capacidad local y el mejoramiento de las relaciones entre los sistemas sanitarios y las comunidades.
En el decenio pasado se lograron importantes avances con respecto a la elaboración de mecanismos de rescate, rehabilitación y reintegración de los niños en circunstancias especialmente difíciles. Ha llegado la hora de combinar e integrar esos esfuerzos en enfoques más coherentes y sistemáticos para proteger a la niñez del trabajo en condiciones de explotación, el abuso sexual, del uso indebido de las drogas y de otras violaciones de sus derechos. El país ha puesto en práctica la iniciativa de los hospitales amigos de los niños, así como proyectos y programas de suministro de suplementos de micronutrimentos, de acceso al agua potable, de alfabetización y de participación escolar. También está a punto de lograrse la eliminación de la poliomielitis y el tétanos neonatal. La política de globalización del Gobierno ha dado a la economía un carácter más competitivo en el ámbito internacional, aunque también ha puesto a los niños al alcance de influencias negativas como la separación de las familias, las drogas peligrosas y la pobreza urbana.