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Nicaragua: Contexto

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Los mapas en este sitio no reflejan ninguna toma de posición por parte del UNICEF con relación a la situación jurídica de ningún país o territorio ni el reconocimiento de ninguna frontera.
Nicaragua tiene una población de 5,1 millones y una tasa anual de crecimiento demográfico de un 2,7%; un 53% de la población tiene menos de 18 años. El principal problema de Nicaragua es superar a la desigualdad y la pobreza, que afectan más gravemente a la infancia y a la mujer. El desglose de la distribución de los ingresos indica que el 10% más rico de la población obtiene un 45% de todos los ingresos, mientras que los más pobres reciben solamente un 14%. Nicaragua es el tercer país más pobre de las Américas, con un producto nacional bruto per cápita de 453 dólares. La pobreza afecta a 2,3 millones de personas, 831.000 de los cuales viven en una situación de pobreza extrema, sobre todo en las regiones Central y Atlántica.

Uno de cada tres niños tiene algún grado de desnutrición crónica y un 9% sufre desnutrición grave. La tasa de mortalidad derivada de la maternidad, de 150 por cada 100.000 nacimientos de niños vivos, es inaceptablemente elevada. En la región Atlántica y en las zonas de acceso más difícil, la tasa de mortalidad derivada de la maternidad llega a duplicar el promedio nacional. Los embarazos de las adolescentes representan uno de cada cuatro nacimientos en el plano nacional. El agua potable y la cobertura de saneamiento sigue siendo muy reducida, especialmente en las zonas rurales y entre las poblaciones dispersas.

El acceso a las intervenciones de desarrollo para la primera infancia es muy limitado. Alrededor de un 79% de los niños y niñas en edad escolar primaria están matriculados, sin que haya una diferencia perceptible de género. La calidad y la pertinencia de la educación son problemas considerables. Terminar los seis años obligatorios de escolarización lleva un promedio de 10,3 años, y solamente un 29% de los niños y niñas terminan la escuela primaria. La pobreza afecta la participación en la escuela, y muchas familias no pueden hacerse cargo de los costos directos u ocultos. La pobreza es también la causa del trabajo infantil, que afecta a más de 167.000 niños, niñas y adolescentes.

Uno de cada cuatro hogares está encabezado por una mujer. La violencia en la familia lleva a la desintegración familiar y a una cultura de violencia. Hasta la fecha, un 36% de todos los niños y niñas no están inscritos oficialmente debido a causas administrativas, jurídicas y culturales. Solamente un 5% de los niños y niños discapacitados reciben un apoyo apropiado. La explotación sexual de la niñez y la adolescencia, el abuso de drogas y la violencia son nuevas causas de preocupación. La existencia de aproximadamente 76.000 minas terrestres sigue representando un alto factor de riesgo para los niños, las niñas y los adolescentes.

La presencia del VIH/SIDA en todos los departamentos y la posibilidad de su propagación representan un peligro elevado y latente. Los datos oficiales indican un reducido número de casos, algo que ofrece un falso sentimiento de seguridad. Los desafíos principales del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA) y sus aliados son mejorar la capacidad de vigilancia; aumentar la concienciación entre las personas encargadas de tomar decisiones para superar la tendencia a no reconocer la magnitud del problema; y apoyar el Programa Nacional sobre Infecciones de Transmisión Sexual.

El creciente deterioro medioambiental agrava la pobreza entre los niños y sus familias. La pobreza y su relación con el medio ambiente aumentan los ya elevados índices de vulnerabilidad social y medioambiental. Nicaragua es también proclive a desastres naturales como terremotos, erupciones volcánicas, inundaciones y sequías.