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Egipto: Actualidad

El levantamiento de mapas comunitarios en Egipto transforma a la juventud

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La experiencia levantando mapas ha impulsado la autoestima de los estudiantes y les ha ayudado a pensar positivamente sobre su futuro.

El levantamiento de mapas comunitarios es un proceso -concebido por la Academia para el Desarrollo Educativo (AED) y el Centro para el Desarrollo Juvenil y la Investigación sobre Políticas- por medio del cual grupos de jóvenes localizan empresas y organizaciones locales y documentan dónde se pueden encontrar recursos para la infancia y las familias.
 
En Estados Unidos se han levantado mapas de más de 100 comunidades. Actualmente, el proceso está implantándose en Egipto, donde los jóvenes se están centrando en oportunidades de trabajo como pasantías, seguimientos de trabajo, aprendizajes y empleos a tiempo parcial. Además, están descubriendo otros valores como los centros comunitarios, la educación sobre las artes y la tutoría.

NOTAS DESDE EL TERRENO: Observaciones sobre el terreno de Shoroke Zedan, que coordina para AED el levantamiento de mapas comunitarios para los jóvenes en Egipto. 

Cuando me reuní por primera vez con los estudiantes que habían sido elegidos para convertirse en levantadores de mapas de su comunidad, yo, como muchos miembros de mi equipo, me mostré precavida. Me preguntaba si realmente serían capaces de acudir a las tiendas, hablar con extraños, y pedir información.

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Por medio del levantamiento de mapas comunitarios, los jóvenes visitan a la gente y les entrevistan acerca de las oportunidades que hay disponibles para los jóvenes y las familias.

Nunca pensaron que existiera este tipo de información, ¡y mucho menos que un día la obtendrían ellos mismos! Estos jóvenes son muy tímidos -especialmente las niñas- y tienen miedo a la idea de convertirse en el rostro visible de este programa en sus comunidades.

Todos los estudiantes proceden de escuelas técnicas. En Egipto, se considera que los estudiantes de las escuelas técnicas tienen menos calibre que otros estudiantes. Por lo general, se matriculan en este tipo de escuelas debido a que sus calificaciones son más bajas. Su opinión sobre ellos mismos no suele ser demasiado buena.

¡Pero qué transformación! ¡Solamente puedo decir que los cambios en estos jóvenes durante los últimos dos meses han sido increíbles!

Las niñas llevan la iniciativa

Las niñas no suelen terminar su educación en Egipto, pero éstas adolescentes han llevado la iniciativa en sus grupos, y han sido capaces de poner en tela de juicio la idea arcaica de que el verdadero lugar de la mujer es el hogar. Estas niñas insistieron en acudir a las zonas más remotas de sus prefecturas para sondear los recursos disponibles.

Han entrado en talleres de carpintería y peluquerías. Han entrevistado a dirigentes comunitarios con gran entusiasmo y confianza en ellas mismas. Han mejorado el nivel de nuestras actividades de reforma. Antes de acudir a las calles, los jóvenes recibieron un curso de capacitación.

Casi 320 jóvenes de 14 a 18 años, cuatro coordinadores del programa, 28 supervisores de campo y 49 representantes de ONG participaron en los cursos de capacitación en las prefecturas de Beni Sweif, Minia, Qena, y Aswan. La capacitación de los estudiantes se centró en los métodos para recopilar datos de tres maneras: mediante encuestas en el lugar, debates del grupo y entrevistas personales.

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Las adolescentes llevaron la iniciativa en sus grupos, una función que las mujeres de Egipto no suelen desempeñar.

Luego recibieron instrucciones informáticas básicas para introducir datos y analizarlos. Los supervisores y otros adultos practicaron aptitudes de gestión y métodos para prestar asistencia a los estudiantes.

Un mayor optimismo

Aproximadamente 80 jóvenes en cuatro prefecturas están sondeando idarras (el equivalente a un barrio) concretas y descubriendo los recursos existentes. Estos estudiantes no tenían idea de que hubiese tantas oportunidades disponibles para ellos en sus propios barrios.

Ahora se muestran más optimistas de poder encontrar trabajo con la educación que reciben en las escuelas técnicas. Los jóvenes también están tomando nota sobre las necesidades de la comunidad.

Estos jóvenes no solamente se han dado cuenta de la importancia que tiene convertirse en miembros activos de la comunidad, sino que también han comprendido que la educación técnica no debe considerarse como una educación de segunda clase.

Después de esta experiencia tan provechosa, los jóvenes han mejorado su autoestima y han obtenido la capacidad necesaria para ampliar sus funciones incluso en sus escuelas y entre sus compañeros de estudios.