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"Becas y más" para las niñas de África subsahariana

"Yo lo llamó 'becas y más'", dice May Rihani, vicepresidenta y Directora del Centro AED para la Igualdad entre los Géneros. Además de ofrecer a las niñas dinero tanto para los gastos escolares como para los materiales, los libros, los uniformes e incluso a veces los zapatos, una de las cuestiones más importantes es que el programa ofrece a las niñas apoyo suplementario, dice Rihani, que lleva 25 años trabajando en favor de la mejora de educación de las niñas.
El programa comenzó en otoño y durará 5 años en 15 países de África subsahariana. El proyecto ofrecerá más de 80.000 becas de un año. En teoría, la mayoría de las niñas que participen en el programa lo harán durante cinco años, y recibirán cinco becas.
A fin de permanecer en el programa, las niñas deben mantenerse en la escuela y rendir adecuadamente. "Sabemos que la situación económica de una familia puede ser un factor importante para que una niña permanezca en la escuela", dijo Rihani. "Pero también hay cuestiones sociales y culturales que desempeñan un papel importante en la decisión de las familias de permitir a sus hijas continuar su educación".
Por ejemplo, algunas niñas se casan y tienen que abandonar la escuela. A otras se les obliga a quedarse en casa y ocuparse de un adulto enfermo en el hogar. Debido a estas circunstancias, el programa de becas ofrece algo más que una solución económica. "Enviar a las niñas a la escuela se tiene que convertir en una norma de la comunidad", dijo Rihani.

Parte del proceso de normalizar la educación de las niñas depende de la comunidad, que es responsable de seleccionar a las niñas que participarán en el programa de becas. Solamente los niños cuyas familias tienen problemas económicos para enviarlas a la escuela cumplen con los requisitos para participar. Además, las comunidades puede seleccionar a niñas que solamente tienen un progenitor, o que son huérfanas, o que provienen de familias donde uno o ambos progenitores tienen el VIH o sufren de SIDA.
Los miembros de la comunidad colaboran también con las organizaciones locales que prestan asistencia a AED en la ejecución del programa. Las organizaciones locales, los aliados en la ejecución, se encargan de algo más que de gestionar las becas, dijo Rihani. "Trabajan con las escuelas, los maestros y las comunidades para fomentar un entorno que facilite el éxito de las niñas", dijo.
Los mentores y los modelos de conducta
Además, se selecciona a mujeres de la comunidad para que sean mentoras de las niñas. Estas mentoras asumen diferentes responsabilidades en cada país y comunidad, pero cada una es una mujer que ha recibido un cierto grado de educación, y que es una persona respetada en la comunidad.
En Ghana, por ejemplo, bajo el problema SAGE, algunas mentoras convencieron a los progenitores de que liberaran a las niñas por lo menos de una hora al día de sus obligaciones en el hogar para que pudieran estudiar. También ayudaron a las familias establecer un lugar en la casa donde tanto las niñas como los niños pudieran trabajar en sus tareas.
Incluso con estas intervenciones, las niñas necesitan todavía pensar en la manera de sacar un rendimiento a su educación, dijo Rihani. "En nuestras actividades en las zonas remotas y rurales de África, el personal sobre el terreno de AED descubrió que las niñas querían ser maestras o parteras, y que incluso estas opciones requerían un esfuerzo de su imaginación", dijo. "Descubrimos que no disponían de otros modelos de conducta".

Educación sobre el VIH/SIDA
Debido a que el VIH y el SIDA están muy propagados por toda África, es fundamental educar a las niñas, y a los adultos que trabajan con ellas, sobre los hechos y los mitos de la pandemia. La mayor tasa de infección en África subsahariana es entre las niñas de 15 a 24 años. "Tenemos que enseñar a las niñas y los niños sobre las conductas sin riesgo", dijo Rihani.
El Programa de los Embajadores para la Educación de las Niñas garantiza que las niñas que sean escogidas para participar en el programa de becas reciban apoyo en sus tareas, en sus familias y en sus comunidades; uno de los objetivos del programa es que el éxito de las niñas tenga un efecto positivo en sus vidas y las vidas de sus familias.
"Sí podemos ayudar estas niñas a ir a la escuela, sus vidas mejorarán y esto tendrá repercusiones sobre sus hijos, tanto niños como niñas", dijo Rihani. "Ellas asegurarán que la próxima generación vaya a la escuela y contribuirán a perpetuar el ciclo".
El Programa de los Embajadores para la Educación de las Niñas recibe financiación de USAID.
